Abandonados en la naturaleza
Ocasionalmente se han encontrado
niños que han podido sobrevivir solos en la naturaleza. Cabe destacar el
hallazgo en1799 de Víctor de Aveyron, Francia.
El médico-pedagogo Jean Marc Gaspard Itard quiso
vincularlo a la vida social despertando la sensibilidad de sus sentidos y
ampliando su horizonte de necesidades y relaciones. Todo lo que dieron de sí
sus investigaciones fue bienvenido por la comunidad científica y filosófica, ya
que podía responder a muchas preguntas acerca de cómo somos realmente: si es
cierto que tenemos ideas innatas y si en verdad el hombre es social por
naturaleza; pero en cambio los resultados prácticos fueron prácticamente nulos
por lo que al propio Víctor se refiere, pues Itard continuó su labor pedagógica
con personas afectadas por deficiencias físicas y mentales, con carácter
pionero. El cineasta François Truffaut realizó una película
sobre el tema: El pequeño salvaje, 1970.
Filósofos como Rousseau y Kant suponían ya la
existencia de personas así. La razón del interés de la Ilustración por este
fenómeno es la consideración de la naturaleza
humana como buena por naturaleza, lo que haría
aparecer a estos niños como una prueba de ello, de modo similar a la
consideración del hombre primitivo o el estado de los pueblos no civilizados
como ejemplos de buen salvaje.
Carlos Linneo en
su obra Systema naturae describiría sus tres
características principales: hirsutismo, imposibilidad de hablar y dificultad
para caminar erguidos de forma permanente. Estos niños muestran poca
sensibilidad al frío y al calor, visión nocturna y sentido del olfato muy
desarrollado; imitan voces de animales y prefieren la compañía de éstos a la de
los humanos; olfatean la comida que van a ingerir, duermen del anochecer al
alba, de acuerdo con las estaciones; y parecen ser sexualmente indiferentes. De
todas formas, estas características dependen del momento en que los abandonen y
los encuentren y del grado de interacción con animales y con personas durante
su período al margen de la sociedad.
Criados por animales
Hay registro de niños criados
presuntamente por animales, sobre todo por lobos, aunque también
por osos, monos ogacelas.
La literatura, desde sus inicios,
da muchas referencias a este fenómeno, hasta tal punto que puede considerarse
un arquetipo similar
al del niño que sobrevive a un abandono para afrontar un destino heroico (Moisés o Edipo). Explícitamente
criados por animales son Enkidu (en la Epopeya de Gilgamesh, la narración más
importante de la antigua Mesopotamia) y Rómulo y Remo (amamantados
por una loba, según el mito fundacional de la antigua Roma).
En el siglo XIX, aplicando ya los criterios ilustrados de el buen
salvaje de la época, Rudyard
Kipling creó el personaje de Mowgli en El libro de la selva (1894). En
1912 Edgar Rice Burroughs hizo lo propio
con Tarzán.
Uno de los casos documentados más
polémicos fue el de las denominadas niñas lobo Amala y
Kamala, que fueron supuestamente criadas por una manada de lobos
cerca Midnapur (región de Calcuta, India) en 1920. Parece ser
que no eran hermanas y que habrían tenido que ser acogidas por la manada en dos
momentos distintos. Dormían juntas acurrucadas, aullaban, necesitaban estar con
perros para comer bien (carne cruda sobre todo), se quitaban a mordiscos las
ropas que les ponían, tenían hábitos nocturnos, una vista en la oscuridad y un
olfato extraordinarios y serias dificultades para aprender a hablar y caminar
erguidas. Las investigaciones más recientes ponen en duda la veracidad de la
interpretación dada por el clérigo que inicialmente divulgó la noticia de estas
niñas, y sospechan que se trataría en realidad de un fraude montado sobre casos
reales de autismo.
En la España de los años
cincuenta ocurrió el caso de Marcos Rodríguez Pantoja, que vivió solo
desde los siete hasta los diecinueve años en una zona apartada de Sierra Morena donde
su único referente social fue una manada de lobos. Su historia ha sido llevada
al cine por Gerardo Olivares (Entrelobos,
2010).
Confinados
Desafortunadamente en estos casos
otros seres humanos son los responsables directos del aislamiento. Una
deficiencia intelectual severa de los padres o su inhabilidad física pueden
hacer que no se ocupen de sus hijos, aunque a veces los padres o tutores de
estos niños no parecen tener ningún tipo de retraso.
Un caso bastante conocido es el de Kaspar Hauser,
un adolescente (probablemente de 16 años) que apareció en Núremberg (Alemania)
en 1828,
mostrando una conducta extraña y lenguaje muy limitado. Estudiado con interés
por juristas, teólogos y pedagogos, estimaron que la causa más probable de su
estado era que hubiera vivido recluido y sin apenas trato social quizá desde su
nacimiento. Sobre su historia se realizó la película El enigma de Kaspar Hauser de Werner Herzog (1974).
Otro caso muy bien documentado es
el de Genie,
una niña hallada en 1970 en Los Ángeles (California,
Estados Unidos), después de sufrir una infancia de encierro y abuso. Si bien
las investigaciones al respecto no resultaron concluyentes, debido a que el
proyecto de investigación terminó antes de tiempo, se pudo constatar que los
niños aislados suelen tener un desarrollo cerebral diferente al del resto de
las personas. Asimismo, se pudo comprobar que el dominio del lenguaje en estos
niños no va acompañado del desarrollo gramatical, si bien la expresión de las
ideas parece ser algo innato en el ser humano. De este caso se realizó también
una película.
Muy bueno el artículo Dan. Te felicito :)
ResponderEliminarExcelente!!!...
ResponderEliminarGracias por compartirlo!!
ResponderEliminarque buen articulo dan!!
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